
El lunes pasado les hablaba de mi presentación de
la nada y prometí enseñar el trabajo que tenía de reserva. Lo tenía preparado en la clase contigua sin que la profesora lo supiera.
Después de enseñarle la nada, ella estaba bastante cabreada. Le enseñé éste y bueno, qué quieren que les diga, tenía que cubrirme las espaldas con un trabajo suplente.
Recordaba las formas que había hecho con el barro pero no la "intención personal" que pretendía mostrar en público con estas "cosas" (a las que también podríamos llamar churros).
Sé que estas figurillas no son precisamente estupendas (más bien son una mierda) y tampoco lo pretendían.
En su momento me pareció suficientemente artístico darle un susto con la nada (créanme que se lo llevó) y esperar por la lección que, sabía, intentaría darme la profesora.
Supuse que acabaría liándose ella sola (y así fue) y me pondría una nota que no causase polémica. Así yo habría conseguido crear “algo de la nada”.
Y así fue.
Recuerdo vagamente a esta “personaja” arengarme sobre que eso era algo (y te pensarás que no lo sé… ayy) y que estas formas tenían no sé qué y no sé cuántos.
Y yo, muy formalito, callaba y escuchaba porque tampoco era cuestión de suspender.
El daño estaba ya hecho.
El otro día, revisando la memoria de la asignatura, vi el título. LA GLORIA (Jesucristo!).
No recuerdo en absoluto lo que conté en la presentación de este trabajo,
de la nada lo recuerdo todo.
Total, un notable.