jueves, 31 de enero de 2008

SUPERHÉROES... En el teatro (III)

Como les decía, ayer tenía que quedar a las cuatro y media para hacer una serie de fotos de arquitectura. Me fui hacia el metro de Antón Martín pero antes de llegar a la plaza me vi rodeado por tres gigantones ("clicar botón derecho del ratón", "abrir en una pestaña nueva"). Me agarraron de los brazos y me metieron en una camioneta. A decir verdad, me sentí más aliviado por comprobar que no me volvía loco que inquieto por el secuestro. Me taparon los ojos y arrancamos. Estaba tranquilo, no parecían violentos, sólo estaban haciendo su trabajo.
La camioneta se paró, me quitaron la venda y entramos en un edificio por la puerta trasera. Atravesamos un largo pasillo y llegamos a la puerta del fondo, se detuvieron y uno de ellos me dice: ya hemos llegado, pase.
Abrí la puerta. Estaba en un gran escenario de teatro.
Se oía a lo lejos un sonido de campanillas que se fue convirtiendo en ruido de cencerros. Me fui acostumbrando a la luz que había y descubrí que, el patio de butacas estaba lleno de hombres con pinta pobre y descubrí, entre ellos, a mi rumano de la farola.
Oí unos pasos y “mi público” se giró hacia la otra esquina del escenario. Un cañón de luz lo señalaba con una luz muy tenue y los cencerros se convirtieron en un ruido atronador. De pronto, silencio y una silueta apareció en la luz.
- Bienvenido- , me dijo. – Necesito que me hagas una foto, Emilio. Hace siglos que no veo mi reflejo y sé que tú puedes enseñármelo-.
El hombre que me hablaba vestía muy elegante, de gala. Su cara transmitía la tranquilidad de una vida disfrutada, pero sus rasgo eran delicados.
Y sin embargo me estaba pidiendo ayuda. Y, de pronto, lo entendí.
Pensé un segundo, cogí la cámara y le hice una foto. Nada, no aparecía en la imagen.
Pensé un momento y le pedí que saliésemos al pasillo, donde llegaba la luz del sol. Él accedió sin decir una palabra.
Crucé la puerta pero él se quedó en el umbral, protegiéndose de la luz.
Me pegué a la cristalera, encuadré con mi cámara y le dije: acérquese a la luz, por favor, despacio, y me puse a tirar fotos como un loco. Y cuando el sol llegó a su cara su piel empezó a resquebrajarse y supurar pero su sonrisa era cada vez más grande.

Hoy he bajado al estanco. Cuando volvía me he cruzado con un rumano de los que vende la farola pero no se ha acercado a mi, sólo se ha quedado mirándome. Yo le he sonreído.

miércoles, 30 de enero de 2008

SUPERHÉROES... En el teatro (II)

He intentado no darle importancia a mi encuentro con el rumano de ayer pero estuve todo el día inquieto. Fumé paquete y medio y hoy voy por el mismo camino.
Ayer mismo me venía a Madrid. En el aeropuerto tenía, otra vez, la sensación de que me vigilaban. Cuando ya estaba en el avión, me puse a leer para distraerme. Los azafatos estaban dando las normas de seguridad y yo intentaba concentrarme en mi libro.
Me rindo, paro de leer.
Al escuchar con un poco de atención, noto un acento en la voz, un acento como del Este (voy Vigo-Madrid, no puede ser, aunque no sé nada de aerolíneas, yo que sé...). Y mientras pienso esto tengo la sensación de la voz a pronunciado mi nombre, algo así como: ...recuerden mantener-emilio-el asiento en posición vertical hasta el fin del despegue...
Ya les contaré, porque hoy tengo que hacer fotos... Mucha calle, a ver que pasa.

martes, 29 de enero de 2008

SUPERHÉROES... En el teatro (I)

Estas últimas semanas he tenido la sensación de que me perseguían. Notaba ojos mirándome en la calle, incluso cuando estaba en casa.
No he querido contarlo antes porque todos habrían pensado que me había puesto paranoico pero, dedicándome a lo que me dedico, cualquier cosa es posible.
Lo cuento ahora porque anoche bajé a comprar tabaco, a eso de las 9. Tenía otra vez la sensación de ojos mirándome. Empecé a ponerme nervioso, caminaba hacia el bar de abajo mirando a todos lados, dentro de los coches, a la gente que pasaba,... incluso me esforzaba en escuchar las conversaciones de la gente que me cruzaba. Nada. Todo normal.
Compro tabaco, salgo a la calle y voy abriendo el paquete de camino a casa. Llego al portal con un cigarro en la boca, saco las llaves y una mano se posa en mi hombro. Me giro y un rumano me ofrece La Farola, - no, gracias, hasta luego -.
Dice él algo parecido a: Emilio, esté atento, tengo (o tenemos) algo para usted.
Cuando me pasa eso siempre me quedo congelado. No me he dado cuenta de que había dicho mi nombre hasta que estaba subiendo en el ascensor. Y ya no me he esforzado en volver a bajar.
Ya les contaré lo que vaya sucediendo.

viernes, 25 de enero de 2008

Segunda edición de "Aprender a ver arte"


Después de más de un mes con él ya está listo. Me he dejado la piel y ya está.

El curso que ya preparé e impartí, en octubre del año pasado, se presentaba hoy en su segunda edición.
Ampliado y mejorado(mucho).
Esta vez, además de enseñar a ver exposiciones también vamos a hablar de las obras de arte a partir de las ideas que movieron a hacerlas.
Un artista, yo, ofrece el punto de vista de los artistas y tengo la sensación que va a funcionar mejor que cualquier otra explicación que se haya dado sobre arte. Si quieren comprobarlo van a tener que venir a Vigo, lo siento.
Aunque, al paso que voy, cualquier día se convierte en un libro, se imaginan?. Yo sí.
La matrícula se abre el 1 del mes que viene y el curso será del 26 de febrero al 3 de junio.

Todos los martes.
(y ahora ya puedo seguir con el blog con normalidad. Ah, y recuerden ESTO)

martes, 15 de enero de 2008

Permanezcan a la escucha!

Pronto habrá novedades.

Sé que les van a gustar.

Y de momento...

martes, 8 de enero de 2008


domingo, 6 de enero de 2008

¿A qué se parece follar?


Estos días he estado leyendo cosas muy interesantes. Las he devorado.
El libro que no pude dejar ni un minuto desde que lo abrí hablaba de la cuarta dimensión. Me llegó hace tres días.

Supongo que esto de la cuarta dimensión empieza a sonarles.
El libro hace un desarrollo teórico sobre las dimensiones superiores.
¿Cómo serán?
¿Se pueden visualizar?
¿De qué forma se manifiestan?
¿Si nuestro mundo tiene tres dimensiones, cómo será vivir en un mundo de dos? ¿Y de una? ¿Y de cuatro? ¿Y de infinitas?.
Habla de la forma del espacio, del tiempo (si es que éste existe), de la forma del universo y de si existe el vacío.
También hace referencia a nuestros sentidos, la velocidad a la que llegan las imágenes a nuestros ojos, los olores a nuestra nariz o el calor a nuestra piel.
¿Cómo es estar vivo?
¿No es, acaso, cada uno de nuestros sentidos una dimensión en si misma?
Incluso, ¿no serían nuestros sentimientos, nuestros deseos, otras dimensiones por las que podemos viajar?
Repito, a qué se parece la vida.

viernes, 4 de enero de 2008

Fotomatón varios años después



¿Hace cuánto tiempo que hice este fotomatón?

¿Lo hice en Vigo, en Bilbao,...?

¿Y en qué cabina? porque las tenía muy controladas y sin embargo no lo recuerdo. Ni dónde ni cuándo.

Recuerdo exactamente donde hice el primero y el segundo. Pero éste...

No podría afirmar siquiera si lo hice en marzo aunque probablemente sí.

Recuerdo una cosa, que posiblemente no lo hiciera porque me apetecía sino porque pensé que debía hacerlo, debo haberlo borrado por eso.


Este fotomatón es horroroso. No digo que en el primero, por ejemplo, salga favorecido, pero está hecho por si mismo, no en función de nada anterior, y se nota.

En cambio éste se ve que estoy más preocupado de la fidelidad al primero (y que he perdido práctica...), lo que no pasa en el segundo.

Salgo con cara de tonto, abrumado por tener que hacerlo bien y sin nada que contar. Aparezco exactamente con la misma ropa que en el fotomatón del 97, cosa que no hice en el del 99.


(¡¡¡salgo caderón!!! ¡¡¡como una señorona!!!)


Vaya usted a saber porque lo hice.

Me alegro de tenerlo, sólo me da pena no poder hacer otro el marzo que viene.